

Falta que la memoria se distorsione con el advenimiento de circunstancias ambiguas y dolorosas, sobrevalorando la lucha de todos los días y la supervivencia, más que la sensibilidad en el descubrimiento del amor que no rebusca en su avería, sino que encuentra en el ofrecimiento y el placer al abrazarlo sin asfixia. Allí es cuando el cuento chino se torna en pesadilla de lo real. Allí se desmerece la sangre por un tomate mensual y la complasencia del placer fortuito para olvidarse de olvidar. Para qué ser valiente-dice el Rato P-, si la cobardía anida y se entretiene en lo normal y el temor,por más que comamos poco alimenta. Oye tío, me escuchas?. Si, pero mirando esta revista de TAPPER-SEX quiero ver si desido por donde me pierdo esta noche. Hace frío, no?. Quieres acompañarme?. Es que a mi me encanta estar contigo. Igual tengo un pescado en la nevera...






























